viernes, 30 de mayo de 2008

¡Gane poco! – ¡Gaste poco! – ¡Viva poco!

Premisa 1 – La publicidad nos educa y condiciona tanto como la enseñanza formal.

Premisa 2 – El presupuesto familiar se equilibra de tres maneras posibles:

1) Gastando lo mismo o menos que el dinero que nos ingresa mensualmente;
2) Ganando lo mismo o más que el dinero que necesitamos mensualmente;
3) Combinando las dos anteriores (ganar más gastando menos).

Desarrollando un poquito la Premisa 1, estoy en condiciones de asegurarles que el 99% de la publicidad está orientada a que nosotros compremos bienes y servicios más baratos y jamás nos sugieren que tratemos de ganar la cantidad de dinero suficiente como para cubrir todas las necesidades de la familia.

Así como es conveniente usar tapaboca cuando hay una epidemia que se contagia por el aire, o que es necesario tomar precauciones suficientes cuando aumentan los atentados contra la propiedad, también debemos saber que no estamos siendo educados para ganar lo suficiente sino que estamos educados para restringir nuestras necesidades, para perder calidad de vida, para ajustar nuestras compras a lo que ganemos. Nadie nos estimula para que ganemos más. Siempre nos recomiendan que gastemos menos.

Conclusión: La publicidad es muy buena, muy convincente y nos sugiere que seamos poco eficientes a la hora de ganar dinero.

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11 comentarios:

Anónimo dijo...

Si me permite, la publicidad nos educa MAS que la enseñanza formal porque es más amena, permanente, en un contexto de entretenimiento (las tandas que se intercalan dentro de una programación que nosotros elegimos).

Anónimo dijo...

Es cierto, no recuerdo que algún publicitario me hubiera sugerido algo así como: "Trabaje más para poder comprar y mantener nuestro carro marca Audi".

No, no lo escuché. Estoy seguro.

Anónimo dijo...

Por experiencia digo que siempre nos ofrecen por lo menos dos cosas: un objeto más un servicio financiero. Lo que parece ser un beneficio adicional (el financiamiento) es otra venta que nos hacen.

Anónimo dijo...

De quién depende que ganemos más? Es una decisión personal o es una decisión de nuestros empleadores? Cómo podría alguien sugerirnos sensatamente que ganemos más si eso no depende de nosotros?

Algo no estiendo yo o ud.

Anónimo dijo...

Siempre nos sugieren que gastemos más gastando menos. Todos nos dicen que no dejemos de comprar eso que venden que a su vez nos producirá enormes ahorros. La publicidad generalmente lo plantea como si fuéramos una masa arengada por un líder: "El que no compra es un gil".

Anónimo dijo...

Ya tenía descartada la opción (muy lógica por otra parte) de algún día ganar lo que realmente necesito. Recién lo pensaba como que las necesidades son ilimitadas y que por eso esa opción no es válida, pero en realidad las necesidades no son ilimitadas. Llega un momento en que se satisfacen razonablemente.

Anónimo dijo...

¿Cuándo se satisfacen? Justamente, el problema está en que todos siempre queremos más y más y más. Por eso no es posible pensar en la opción 2: Ganar lo necesario para cubrir nuestras necesidades, ya que éstas son infinitas.

Anónimo dijo...

Cuando una persona no encuentra el límite de sus necesidades y deseos, se dice de ella que está desquiciada, sin límites. Eso es una patología. Quizá a Muriel le pase eso o crea que podría llegar a pasarle y por eso tiene la sensación de que su apetito no conocerá la saciedad.

Anónimo dijo...

Este artículo dice que estamos recibiendo una mala influencia, que estamos siendo mal aconsejados y que por eso cometeremos errores.

Quizá cada uno sepa lo que le conviene y si no lo supiera, debería saberlo. Si anda alguien por la calle pidiéndole a cada uno que le entregue todo el dinero que lleva consigo, seguramente una mayoría se negarán.

Con la publicidad pasa igual: Ellos sugieren lo que les gustaría que nosotros hiciéramos. Está en nosotros entregarle nuestro dinero o no. Ellos sólo hacen la gestión.

Anónimo dijo...

La propaganda la recibimos generalmente de forma muy pasiva. No es habitual que uno despliegue toda su capacidad crítica cuando escucha los anuncios. Defiendo la postura de comentar algo que generalmente no se dice para que podamos tener ese discernimiento que dice Gualdemar.

Anónimo dijo...

La mayoría de las publicidades a mi me gustan. Me permiten soñar, hago planes que se que son en el aire y que es casi imposible que algún día pueda llegar a concretar. Lo mismo me pasa cuando voy con mis hijos a un shopping porque hay una temperatura agradable, recorremos todo, no consumimos nada ni consumiremos algún día, pero pasamos unas horas disfrutando de un mundo ajeno.