viernes, 25 de febrero de 2011

El acoso del deseo

El vocablo profusión significa abundancia pero encubre la promesa de recuperar nuestra maravillosa primera infancia.

Los psicoanalistas creemos que las personas no hablan sino que son habladas.

Esto que suena tan extravagante sugiere la idea de que un ventrílocuo nos tiene sentados en su rodilla, hablando bajo nuestra responsabilidad pero con sus ideas.

Por lo tanto, ¿qué queremos decir con que somos marionetas?

Lo que queremos decir los psicoanalistas es que estamos determinados:

— por una cantidad enorme de factores (genéticos, corporales, funcionales, históricos, culturales, coyunturales);

— por nuestro inconsciente;

— por nuestro idioma. Un ejemplo lo encontramos cuando decimos los niños para referirnos a un grupo de niñas y varones, priorizamos a estos últimos.

El presente artículo se refiere a otra particularidad de nuestro idioma que facilita el que seamos hablados.

En algunos artículos de reciente publicación (1), hice referencia a que los humanos quedamos perpetuamente condicionados por nuestra primera etapa de vida, es decir, las 40 semanas intrauterinas y los primeros 18 meses de vida extrauterina, cuando aún percibimos la realidad como un todo fusionado, sin poder discriminar que somos individuos, que los demás también lo son y que el universo está compuesto por piezas relacionadas pero no fusionadas.

Cuando decimos que el mercado capitalista tiene una profusión de artículos para la venta, queremos decir que son muchos, abundantes, variados, pero en realidad, en tanto somos hablados, lo que estamos diciendo es: existen muchos artículos que prometen restablecer el estado de fusión que sentimos cuando éramos muy pequeños.

El corte del cordón umbilical metafóricamente indica que hemos reconocido que somos individuos separados del resto, dotados del energizante e intenso deseo de volver a fusionarnos.

El consumismo funciona con quienes no soportan desear pues lo sienten como un acoso agresivo que intentan anular comprando artículos supuestamente aptos para recuperar la fusión (profusión).

(1) Vivo con ella porque es mi madre

Los ciudadanos con pañales

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10 comentarios:

Yoel dijo...

Las empresas que se fusionan, están dificultando la maduración emocional del ser humano.

Ma. Eugenia dijo...

Ud cree que satisfacer nuestro deseo siempre nos beneficia?

Lautaro dijo...

En la película 40 semanas y media, se explica con lujo de detalles, como recuperar esas 40 semanas en el vientre de nuestra madre.

Gaspar dijo...

Quizás el momento de mayor individuación sea el de la muerte... aunque siempre queda el recurso del suicidio colectivo.

Macarena dijo...

El tema ese de priorizar a los hombres no tiene solución. Si decimos los niñ@s, igual seguimos diciendo "los" y además el arroba es masculino, aunque termine en una tramposa a.

Emiliano dijo...

A los 18 meses empezás a hablar y la quedás.

Canducha dijo...

Me gusta tener la posibilidad de acusar a los indeseables de acoso sexual. Lo que no sé es porque no consigo ningún abogado que después de mirarme no se ría.

Mariana dijo...

Ya no voy a poder escribir en las tarjetas de Navidad "que se cumplan todos tus deseos". Sería como desear la muerte!

Martín dijo...

Mi madre guardó el cordón umbilical. Qué perversa!

el poeta dijo...

Por factores coyunturales quede determinado a vagar por el mundo, de fusión en fusión.