sábado, 9 de julio de 2011

Lotería con millones de bolillas y miles de premios

Todo es azar: la salud, las oportunidades, la dotación genética, la habilidad y perseverancia para ganar dinero, elegir las mejores ideas.

Muchas personas creen la sentencia casi bíblica según la cual «somos lo que comemos».

En este tema soy agnóstico: Ni lo acepto ni lo niego. Más simplemente: no sé.

Sin embargo soy casi religioso de otra sentencia casi bíblica según la cual «somos lo que pensamos».

Aunque más exactamente, nuestro pensamiento es el resultado de un estado general de nuestro cuerpo influido por los factores ambientales.

Por ejemplo, si la noche anterior hemos bebido en exceso, quizá amanezcamos con dolor de cabeza y nuestro imparable cerebro difícilmente segregue ideas luminosas, alegres, optimistas. Es casi seguro que evoquemos ideas tan incómodas como para que estén en armonía con el dolor de cabeza.

El azar forma parte de nuestra vida porque somos parte de la naturaleza y en esta el azar cumple un rol fundamental.

Por ejemplo: un viento muy fuerte sacude a los árboles, desprendiéndole las semillas que estaban en mayor estado de maduración, estas vuelan y van a dar a un terreno fértil, caen sobre una roca, sobre la azotea de una casa, en el mar.

Algunas semillas ya sabemos que no germinarán porque caen en lugares inadecuados (rocas, mar, techos) y otras quizá sí germinen.

Usted lee estas ideas por azar (como el viento) y las aceptará o no según cómo sea su cerebro y cómo haya amanecido.

También es por azar que su cerebro encontrará o no las mejores opciones para ganar el dinero que necesita para vivir con su familia.

Si casualmente usted acepta la influencia del azar hará mil intentos por progresar, si cree en el destino quizá se resignará sin luchar, si cree en el determinismo no perderá energía sintiéndose culpable inútilmente.

Blog especializado:

Libre albedrío y determinismo

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12 comentarios:

Tiago dijo...

Según el ejemplo del que bebió demás la noche anterior, somos lo que bebemos.

Selva dijo...

Todo es azar. Por eso nunca hay que dejar de jugar.

Lidia dijo...

Metafóricamente hablando, dejar de jugar es imposible, salvo que te mueras, Selva.

Lucía dijo...

Algunas personas, apoyándose en que somos lo que pensamos, deciden autoproclamarse optimistas. Yo no estoy de acuerdo. Ni optimistas, ni pesimistas. Lo más apegados posible a la realidad; eso es mejor. El optimista se autoengaña tanto com el pesimista.

Adriana dijo...

Con respecto al tema que plantea Lucía, a mí me parece que ser optimista te estimula a buscar el lado positivo de las cosas y eso te ayuda a encontrar más oportunidades.

Gabriela dijo...

La naturaleza calcula las pérdidas por azar.
Los humanos somos parte de la naturaleza pero somos menos diestros para calcular esas pérdidas.

Po dijo...

Si el viento lee por azar estas ideas, yo voy a enseñarle lectura a mi pequeño Saltamontes. Él debe ser invisible y fuerte como el viento, para ignorar la lengua que ofende y esquivar el golpe provocador.

Kung Fu dijo...

El Maestro Po es muy sabio. Recuerdo cuando dijo: "vive cada día como si fuera el último... algún día acertarás".

Magdalena dijo...

Creo en el determinismo, pero eso no me impide sentirme culpable.

Marina dijo...

Cuando me levanto aceptadora no leo sus blogs.

Graciana dijo...

La mayoría piensa:
-yo soy perseverante porque tengo fuerza de voluntad; soy mejor que los otros que no ponen empeño.
-yo elijo las mejores ideas porque soy más inteligente.
Pensar cosas así debe ser tan placentero, que entiendo a los que se niegan a pensar de otro modo.

Rulo dijo...

Graciana tiene razón. Es un bajón llegar a tu casa con el diploma, abrazar a tu vieja y decirle: me recibí por azar!!!