martes, 29 de octubre de 2013

El fin del trabajo aburrido


Quizá en un futuro no necesitemos sufrir como Jesús Cristo para ganarnos el pan con el sudor de nuestro aburrimiento.

Para algunos puede ser interesante saber algo más sobre la gamificación (1), de lo contrario les cuento que esta palabra deriva del inglés “game”, que significa “juego”.

En castellano podemos entender intuitivamente el concepto si hablamos de ludificación, jueguización o juguetización.

Se trata de convertir en juego algunas tareas que originalmente no lo eran. Por ejemplo, recibir un extraño sonido al tirar residuos en un recipiente adecuado, encontrar sorpresas divertidas en la contratación de un pasaje aéreo por Internet, o transitar una escalera en la que cada escalón que se pisa emite un sonido, como si se tratara de la tecla de un piano.

Este fenómeno, con el formato de ludificación,  recién empieza a funcionar ahora, aunque la técnica de estimular ciertas acciones mediante premios siempre existió.

Dicho comienzo obedece al desarrollo y popularización de los video-juegos. Estos pueden ser disfrutados gratuitamente en la web y están incorporados en los teléfonos celulares.

Los futurólogos auguran algo que parece razonable: Algún día, la ludificación hará que trabajar no sea tan aburridor, ni monótono, ni desestimulante como lo es actualmente (cursa el año 2013).

Actualmente trabajamos presionados por la necesidad de ganar dinero para vivir. El único estímulo que tenemos es el de cobrar al fin de cada mes para pagar las deudas y así, mes tras mes, hasta que nos jubilemos..., y empecemos a cobrar la pensión, para seguir haciendo lo mismo hasta el fallecimiento.

Esta aburridora condena empieza en la edad escolar.

Efectivamente, los sistemas educativos nos enseñan cosas que no nos interesan preparándonos moralmente para algún día aburrirnos por obligación.

El modelo que hasta ahora recibimos es el del pobre sufriente Jesús de Nazaret crucificado, aunque luego resucitado.


(Este es el Artículo Nº 2.047)


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