sábado, 26 de octubre de 2013

Literatura, enfermedad y pobreza


En la literatura universal encontramos reflexiones sobre la enfermedad que también podrían aplicarse a la pobreza económica.

Siempre hago el mayor esfuerzo que esté a mi alcance para ser claro, fácil de entender, pero en este caso estoy ante una situación especial porque tendré que plantearles una situación diferente.

En este caso, ustedes no tendrán por qué entender todo. Deberán conformarse con recibir unas ideas confusas, imprecisas, que al entrar en contacto con sus mentes, producirán o no algún efecto de cambio, pero no inmediatamente, como ocurre cuando leemos algo que se entiende enseguida.

Efectivamente, el siguiente planteo podrá tener un efecto a largo plazo. Quizá algún día disfruten los beneficios de haber leído este artículo, pero no tendrán pruebas de cómo ocurrió esa ganancia.

La idea consiste en pensar que la desocupación, la falta de trabajo, de ingresos económicos, funciona como una enfermedad, tan grave como consideremos que es grave dicha falta de dinero.

En la literatura, los más inspirados escritores han comparado a las enfermedades de diferentes maneras. Por ejemplo, una enfermedad o la falta de ingresos económicos suficientes:

— Es un castigo divino, sobrenatural, demoníaco (literatura antigua, Biblia, Ilíada, Odisea);

— Es una señal de la decadencia moral o social (Fantasmas, del dramaturgo noruego Henrik Johan Ibsen);

— Es una consecuencia del destino infalible (varios);

— Funciona como estímulo doloroso para algunos genios artísticos o intelectuales, a quienes (la enfermedad o las penurias económicas) tonifican moralmente (La cabaña del tío Tom de la norteamericana Harriet Beecher Stowe);

— Puede operar como impulso revolucionario, libertario, redentor (La dama de las camelias del escritor francés Alejandro Dumas [hijo]);

— El infortunio realza la conciencia de las complejidades de la vida y de la muerte inevitable (Los muertos del escritor irlandés James Joyce).

 Lo que pensamos de la enfermedad también puede pensarse sobre la desocupación laboral.

(Este es el Artículo Nº 2.044)


No hay comentarios: