martes, 1 de abril de 2014

Premio a quien se muere


No solo el sobreendeudamiento es difícil de explicar, también desconocemos por qué alguien malgasta su dinero en los juegos de azar, o sistemáticamente pierde fortunas, o se insolventa en forma reiterada.

Quienes estudiamos estos fenómenos avanzamos a tientas, en la casi total oscuridad. Sabemos que existen causas que provocan todos los fenómenos, tenemos algunas hipótesis que se llevan bien con la teoría psicoanalítica (1), pero lo cierto es que poco y nada puede hacerse por quienes padecen estas conductas incontrolables.

En el video asociado a este artículo les propongo pensar que el sobreendeudamiento puede ser un recurso inconsciente para aliviar el miedo a la muerte.

Obsérvese, por ejemplo, cómo los jugadores compulsivos (ludópatas) tienen conductas místicas, cabalísticas, religiosas, devotas, mágicas. Se sienten protegidos por personajes imaginarios ‘que a veces los abandonan’ provocándoles una muerte súbita, equivalente a perderlo todo.

Cuando estas personas lo pierden todo se sienten morir y la mítica resurrección de Cristo los alienta a seguir intentando, para lo cual se sobreendeudan.

Una posible fantasía sea la de imaginarse mejor aferrados a la vida si muchas personas rezan para que les pague todo lo que les debe. Si creen, como tantas personas, que los rezos son efectivos, los sobre endeudados tratan de formar un club de acreedores que junten sus fuerzas místicas y recen rogando a Dios que viva hasta cancelar... lo cual nunca harán porque lo que pretenden es ser inmortales (igual que cualquier ser humano).

El disparador de este artículo es la vacuna que ya hace unos años han descubierto los prestamistas habituales (bancos, tarjetas de crédito, vendedores de mercaderías financiadas).

Esta vacuna consiste en contratar un seguro de vida, que deberá ser pagado por el mismo deudor, para que en caso de fallecimiento los acreedores puedan resarcirse de la deuda impaga cobrándole a la compañía aseguradora.

De esta forma, si algún acreedor efectivamente rezaba para ayudar espiritualmente a sus clientes, dejaron de hacerlo porque ya nos les preocupa la vida o la muerte de los deudores, pues saben que, en caso de fallecimiento, la deuda pendiente será cancelada por la compañía aseguradora.

En suma: quienes se sobreendeudan pensando que los acreedores harán fuerza para que el deudor tenga una larga vida, ya no tendrán más la necesidad de recurrir a ese procedimiento porque sería inútil: los acreedores ya no se preocupan por la existencia de los deudores. Por supuesto, la compañía aseguradora tampoco se preocupa porque en el cálculo de los costos que paga quien se endeuda, ellos indemnizan todos los siniestros (cancelación de deudas por fallecimiento) y, aun así, ganan lo suficiente.



(Este es el Artículo Nº 2.165)


 

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